Blog

“Pares, jo no em separo”

El SATAF (Servei d´Atenció Tècnica i Assessorament a la Família) es un equipo técnico formado, en general, por profesionales de la psicología y la pedagogía, cuya función es elaborar informes relativos a aspectos que tienen que ver guardas y custodias, potestad parental, regímenes de visitas, etc. proponiendo, desde su punto de vista profesional, y tras haber evaluado a la familia, qué medida es más adecuada para los menores.

Pues bien, el SATAF ha elaborado un decálogo de buenas prácticas dirigido a los padres que se encuentran en proceso de ruptura. Este decálogo lleva por nombre “Pares, jo no em separo”, y recoge una serie de orientaciones sobre cómo gestionar la separación con la finalidad de que ésta perjudique, lo menos posible, a los hijos.

Estas orientaciones son de gran utilidad a la hora de tomar las decisiones más adecuadas a las necesidades de los hijos. El decálogo contempla las siguientes:

1. “Quiero saber qué pasa: explicádmelo!”: Explicar a los hijos, sea cual sea su edad, que se ha tomado la decisión de separarse. No hace falta toda la verdad, sino sólo lo que el hijo necesita saber. Si no se les da esta explicación se pueden generar sentimientos de inseguridad, de culpa o crearse la fantasía de que sus padres volverán a estar juntos.

2. “Que os separeis es una noticia muy triste para mi”: Una vez los hijos saben que se producirá la separación entre sus padres, entrará en un proceso de duelo. Por eso, los mensajes que se les deben transmitir han de ser tranquilizadores y desculpabilizadores.

3. “Os quiero a los dos, quiero seguir compartiendo mi vida con los dos”: Se tiene que facilitar la relación con los dos progenitores.

4. “No me obligueis a elegir”: No obligarles a elegir entre uno u otro. Pueden surgir problemas en los hijos cuando no pueden hablar con naturalidad del otro progenitor.

5. “Quiero a los abuelos, tíos y primos: no me privéis de ellos!”: La separación de los padres puede generar en el hijo el miedo a perder a otros miembros de la familia. Por eso es vital para ellos seguir garantizándoles la relación con aquellos abuelos, tíos, primos, etc., que han estado muy presentes en su vida. Estas relaciones pueden fomentarse incluso en el discurso de los propios padres.

6. “Cuando discutís me siento solo y culpable”: Se deben evitar las discusiones ante los hijos. Cuando esto ocurre, se pueden sentir solos y culpables. Si en un momento dado no se ha podido evitar, es conveniente explicarles qué ha ocurrido, sin necesidad de todos los detalles, y decirles que no es culpa de ellos.

7. “Tengo miedo a decepcionaros y que os enfadéis conmigo”: Los hijos pueden tener miedo de decepcionar a los padres. Esto puede conllevar que no digan lo que piensan, que repriman sus emociones.

8. No utilizarlos como mensajeros en la comunicación que debe ser directa entre los progenitores. Esto facilita que los hijos se mantengan imparciales, que no tomen posición a favor o en contra de uno u otro. Puede darse el caso de que utilicen la información para manipular  a los padres.

9. La incorporación de nuevas parejas debe realizarse de forma progresiva.

10. Los hijos quieren compartir su tiempo tanto con uno como con el otro. Los hijos aceptan a los padres como son.

 


Deja un comentario

enviar