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Hazlo por tus hijos: escoge la mediación familiar

La mediación (y en concreto la mediación familiar) está ganándose poco a poco su lugar en la sociedad como modo de poder resolver nuestros conflictos. Es cierto que, en los tiempos que vivimos, la resolución de algunas contingencias nos conduce, inevitablemente, a acudir a un abogado y éste, a su vez, a la vía judicial como única alternativa.

Sin embargo, quienes se hayan visto en esa situación, y los letrados lo vemos diariamente, sabemos que en la mayoría de los casos las personas que se ven inmersas en un procedimiento judicial no ven satisfechas plenamente sus necesidades e intereses, ello sin contar el coste emocional que supone tener que enfrentarse con su “contrincante”, coste emocional muy acentuado en los procesos de divorcio, pero también en otros casos en los que ver en el juzgado como contraparte a quien es vecino, a quien es familiar con quien antes se tenía buena relación, o a quien ha sido jefe en el ámbito laboral, supone un sobreesfuerzo añadido.

Precisamente por correr los tiempos que corren, apostamos desde aquí por acudir a medidas menos lesivas para las personas que se encuentran en este tipo de situaciones, y menos costosas económicamente.

Por ello, las ventajas de la mediación son innumerables y, quien la ha elegido en alguna ocasión, no se arrepiente después, incluso vuelve a recurrir a ella si un nuevo conflicto vuelve a surgir. Estas ventajas se podrían resumir en las siguientes:

  • Menor coste económico: La mediación puede evitar el proceso judicial mediante un acuerdo alcanzado entre las personas implicadas en el conflicto. Esto último ocurre en los procedimientos de divorcio. El coste de los honorarios del abogado pueden ser inferiores si se consigue llegar a un acuerdo a través de la mediación puesto que el coste de ésta es muy inferior a un procedimiento contencioso.
  • Menor coste emocional: Las personas enfrentadas gestionan de forma efectiva su conflicto porque son acompañadas por el mediador. Éste les ayudará a encontrar las mejores soluciones para su conflicto siendo ellos quienes negociarán entre sí y buscarán las alternativas que mejor se adapten a su circunstancia. El mediador velará por que la comunicación sea efectiva entre ellos a fin de que se produzca el entendimiento mutuo y, finalmente, pueda existir un acuerdo.
  • No impide la presencia de los abogados de las partes: El miedo que tienen muchos compañeros abogados a perder el control sobre su asunto si sus clientes acuden a mediación es legítimo, pero irreal. Iniciado el proceso de mediación, los abogados nunca pierden la dirección del tema puesto que tienen una función muy importante cual es la de velar porque sus clientes hayan llegado a un acuerdo que proteja sus intereses. Es más, pueden incluso participar en la mediación para aportar su visión jurídica al respecto en relación con los intereses de su cliente. Y, finalmente, serán ellos quienes llevarán el acuerdo al juzgado.
  • Comunicación directa: La comunicación directa entre las partes ofrece algo tan básico y clave para una buena resolución del conflicto como evitar los “correveidiles”. Las personas se escuchan sin  intermediarios, conocen sus necesidades  de primera mano. El mero hecho de oírse decir las cosas, las formas que se emplean para ello y mirarse, hace que se transformen algunas verdades que se habían hecho propias para, porque no, transformarlas.
  • Los acuerdos son de las partes: Puesto que la función del mediador es ayudar a las personas implicadas a que se comuniquen de forma efectiva, ellas mismas se sorprenderán de que son capaces de encontrar las soluciones que mejor se adapten a su realidad. Por eso, en la mediación no hay ganadores ni perdedores, las dos partes ganan.

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